sábado, 27 de octubre de 2012

Jugar con balones en la playa

Joder. Yo soy más soso que una fregona, pero siempre abogo y apoyo por la implantación del humor hasta en el último resquicio. ¡Viva el absurdo!

 por otro lado parar el juego en cuanto hay un objeto extraño podría servir para que los aficionados cuando vean una jugada de peligro del equipo contrario echen al terreno de juego balones rojos como este, y si eso desencadenara automaticamente en un bote neutral puede beneficiar a unos a otros.

Creo que acerto el arbitro viendo que al final es el defensa el que golpea el balón rojo. Lo mejor cuando el balón no este en juego retirar todos los objetos y sancionar de alguna forma a los que arrojen cosas al terreno de juego (o en este caso a los tutores del niño)

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