miércoles, 15 de enero de 2014

Como broncearse trabajando

Hay profesiones que gracias a la televisión y las series estadounidenses, nos las imaginamos en parte magnificadas, y en parte fielmente retratadas y ajustadas a la realidad de su cotidiano ejercicio, como por ejemplo la de detective privado, cuyo principal negocio viene de los seguimientos a personas infieles a sus parejas, y que por un módico precio a tanto la hora, son seguidas en el lapso de tiempo (o bien el día entero), en que el cliente piense o sospeche que le está siendo infiel, y un filón para la obtención de pruebas de esa infidelidad, es por asombroso que nos pueda parecer, la playa. Quien dice playa, dice piscinas, ríos, pantanos... que ya sabemos como dice la canción que "aquí no hay playa"

Pero nada impide al cónyuge infiel el pegarse una rápida escapada a las zonas costeras con su amante, para tener sus escarceos o aventuras sexuales esporádicas. La playa es ideal como paso previo a lo que luego vendrá en la habitación del hotel, y al ser un lugar público, se pueden tomar todas las fotos que sean necesarias como prueba para el cónyuge engañado, el cliente del detective privado Madrid, que ha encargado ese trabajo de investigación.

Y como para trabajar de auxiliar de detective privado, los requisitos son de lo menos, ya que lo que se busca es el no destacar, cualquier persona puede ayudar al detective en la obtención de esas fotografías, algunas de ellas, auténticos trabajos artísticos. Una lástima que esas bonitas fotos, duerman el sueño de los justos en un expediente de separación matrimonial, pero ¡eso es lo que hay!

Mi trabajo ideal. Un sitio donde me pagan por hacer discretas fotos, mientras me estoy bronceando como las sardinas: vuelta y vuelta. Y las mejores fotos sin duda, las que se hacen desde un barco hacia la playa, gracias a potentes teleobjetivos.

Como dirían los guiris: I love the beach!

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