domingo, 23 de febrero de 2014

Lees mucho en la playa

Yo soy de esas personas que lo leen todo, todo, todo. Leo hasta las esquelas. Y uno de los sitios que más me gusta leer es en la playa, pues suelo ir casi todo el año ya que me relaja muchísimo eso de oir el murmullo de las olas del mar, mientras me sumerjo en las mil y una aventuras que me aportan los libros.

Hace poco y a mi pesar, me he comprado un tablet que utilizo cuando voy a la playa como lector de libros electrónicos. Ya se que para la lectura es mejor un específico lector de libros electrónicos con pantalla no retroiluminada, pero prefiero la funcionalidad que da el tablet al poderlo utilizar también para acceder a Internet y navegar con la misma comodidad o similar que con un portátil. Ordenadores de sobremesa, hace décadas ya que no tengo.

¿Y qué leo en la playa? Pues he descubierto una página que vende eBooks baratos, y me estoy haciendo con casi todos ellos, a excepción de los bodrios habituales que como serpientes veraniegas, periódicamente aparecen tipo las memorias de la pedorra del pueblo, pero salvo esos, casi todos los demás están cayendo poco a poco.

Para mi cada libro es una aventura, una ventana mágica en la que asomo para vivir mil y una maravillosas historias. De todos ellos aprendo algo, y muchas de esas cosas que me llegan gracias a los libros, se instalan en mi mente para cuando más adelante deba utilizarlas. Algunas nunca las utilizaré, mientras que otras me acompañan en mi día a día, y me enriquecen como persona.

Gracias, Guttemberg.

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