lunes, 26 de mayo de 2014

El baldeo del paseo maritimo

Si lo llego a saber, me quedo en mi casa. Hay que ver la que se ha liado esta tarde en la playa. Sí, ya sé que soy una persona privilegiada, por vivir en Málaga y poder disfrutar de kilómetros y kilómetros de bellísimas playas, bañadas por aguas tranquilas la mayor parte del año y de temperaturas tan agradables...Y sí, también sé que tengo mucha suerte al tener un piso en pleno paseo marítimo y poder despertarme cada mañana viendo el azul intenso de nuestro Mar  Meditarréneo y oler la brisa del mar u oír el arrullo de las olas a cada instante...

Todo eso es muy bonito, hasta que llega la temporada alta y esto se llena de turistas que lo masifican todo.

Sobre las seis bajé a la playa, como habitualmente, y a las ocho empezó a salir gente de todas partes, porque había una sardinada. De vez en cuando el Ayuntamiento organiza cosas así y la gente puede venir a probar sardinas gratis, hechas al espeto, que es la forma típica de hacerlas por aquí.

No había forma de disfrutar del sol ni de la playa, porque la gente lo invadía todo y armaban mucho jaleo. Para colmo, el Ayuntamiento había instalado unos altavoces y ponían música discotequera  a todo volumen.

Al final, harta, cogí la toalla y me fui a mi casa.

Ahora son las dos de la mañana y por fin se ha terminado la fiesta. Asomada a mi balcón, me he puesto a observar toda la parafernalia de desinstalación de la barra donde servían las bebidas, de los altavoces, de las maquinarias,de las  mesas, de las sillas, y de todo lo demás.

Una vez retirado hasta el último objeto, me ha sorprendido ver la cantidad de suciedad que ha dejado la gente: cristales rotos, vasos de plástico, platos, cubiertos, chicles, manchas de bebidas y comidas derramadas, bolsas de basura, etc...

Menos mal que han llegado los del Rey de los desatoros con tres camiones y han hecho un baldeo de las calles, que han quedado como nuevas. Lo que más me llama la atención viéndolos trabajar, es la alegría con que lo hacen, y lo bien que se organizan. Algo que parecía que no se podría limpiar ni en tres días, ellos con sus mangueras de alta presión y su buen hacer, lo han limpiado y relimpiado en menos de una hora. Y si vierais cómo se esmeran: van rincón por rincón,mancha por mancha y no dejan nada atrás. Parece como si la calle fuera suya y quisieran dejarla bien presentable para alguna visita.

Cuando mañana a primera hora baje yo a pasear, será estupendo ver esas aceras tan relucientes a la orilla del mar.







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