viernes, 23 de mayo de 2014

Quedarse encerrado sin llaves en el WC

Tengo la suerte de vivir en un municipio costero con un clima envidiable durante prácticamente todo el año. Y por si fuera poco, mi casa está a escasos doscientos metros algunas de las playas más bonitas del país.

Así que en cuanto llega el verano, me enfundo mi uniforme “biquinero” de guerra y me tiendo bajo el sol, a disfrutar de la brisa y del mar.

La verdad, no me extraña que los turistas se desvivan por visitar estas increibles playas que adornan nuestras costas.

Ayer precisamente estaba yo dándome un bañito, y al regresar a mi hamaca, oí jaleo y vi a un grupo de gente arremolinada en la parte trasera del chiringuito. ¿Y qué es lo que pasaba? -os preguntaréis, como me pregunté yo, claro.

Pues por lo visto, una chica se había quedado encerrada en el cuarto de baño, porque la cerradura se había roto y era imposible abrir la puerta, que encima era gruesa y metálica. Varios hombres bastante robustos trataron incluso de echarla abajo a empujones, pero no cedía ni un milímetro. La verdad es que yo me pregunto qué es lo que guardarán en un aseo para que haga falta ponerle una puerta tan resistente... Pero en fin, vete tú a saber.

Por suerte la prisionera estaba tranquila y se lo tomó con buen humor. Además, como llevaba el móvil encima, se dedicó a retransmitir su odisea en vivo a sus amigos por el whatsapp.

Al final no hubo más remedio que llamar a un profesional.

¡¡Benditos cerrajeros!! ¿Qué haríamos sin ellos?

Lo vi llegar y me pareció uno de esos superhéroes guapetones de las películas que salvan siempre a la chica en apuros. El cerrajero era un chico joven, de no más de 25 años, muy simpático y derrochaba profesionalidad. Yo no entiendo de esas cosas y no os puedo contar qué hizo, pero lo único cierto es que en 5 minutos había abierto la puerta y liberado a la mujer que estaba encerrada. Ella incluso le dio un par de besos en agradecimiento y se hizo una foto con él para subirla al Facebook.

Los mirones que se hacinaban tras el chiringuito, le dedicaron al cerrajero un sentido homenaje a base de aplausos y bravos.

Yo de mayor, quiero ser cerrajero. Me sentiría muy útil y muy héroe. Siempre he soñado con ser un héroe y salvar el mundo.

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