lunes, 2 de febrero de 2015

De como Conil te cambia la vida

Mi hermano mayor está hecho todo un bailarín.

Por pura casualidad, hace cinco años se apuntó a clases de bailes latinos en su pueblo. Andaba aburrido y  se decidió a hacer alguna actividad para conocer gente, justo cuando una amiga le comentó que a la semana siguiente, comenzaba un curso de baile.

Y no se lo pensó.

Cinco años después, domina todos los palos y participa en exhibiciones un día sí, y otro también.

Su última aventura bailarina, fue en Conil de la Frontera (Cádiz).

Allí, cada año, celebran un Congreso de bailes latinos y él actuó en varias exhibiciones.

Nadie allí ha podido olvidar a mi hermano.

“Porque es un gran bailarín” –pensaréis. Lo es, y además es grande en el sentido literal, pero no es justo por eso sólo por lo que se ha convertido en un artista inolvidable.

Lo que más recuerdan de él, es cuando se subió al escenario, enganchó un cable con los pies y lo dejó todo a oscuras y sin música…

En fin, gajes del oficio.

Dice el pobre que no ha pasado más vergüenza en su vida y que no lo hizo a conciencia, a pesar de que le habían repetido infinitas veces, que tuviera cuidado con el cable.

Y él lo tuvo, pero a su manera, ya veis.

Además de aplicarse a la danza en esta expedición a tierras gaditanas, mi hermano también tuvo tiempo para hacer turismo. Le encantó salir de picoteo por Conil, y sobre todo, se quedó prendado de sus playas.

Se pasó un mes entero dándonos la lata con que teníamos que ir con los amigos a veranear allí.

Playas extensas, naturales y bellísimas nos esperaban en Conil para disfrutar del verano.

Reconozco que yo al principio fui reacia, porque estaba pasando por una mala racha económica y para colmo, mi novio de toda la vida –Agustinito- me acababa de dejar por una rubia tetona de dieciocho años.

No quería ir a la playa. Lo que quería era quedarme en mi casa comiendo chocolate y llorando amargamente.

Pero al final fui, porque si no, a mi hermano, le daba un infarto.

Fue lo mejor que pude hacer (justo allí, en las playas de Conil, conocí a mi actual novia: sí, he dicho novia, es que al fin descubrí mis tendencias sexuales y mi atracción por el sexo femenino).

Días inolvidables de mar, sol, playa, amor y pasión.

Pilar cambió mi vida. Ya estamos preparando nuestra boda para el año próximo. A mi madre no le ha hecho mucha gracia, pero ya lo va aceptando. Mis hermanos están encantados.

Para la celebración, que queremos que sea también allí en Conil, vamos a ver de alquilar un enorme apartamento  cerca de la playa, a través de una empresa especializada que encontramos en internet y nos gustó mucho porque se dedica precisamente al alquiler apartamentos en Conil.

Es que hemos pensado que en lugar de ir a un Restaurante, llevaremos allí a los invitados y lo celebraremos a nuestro modo. De esa forma podemos hacer lo que nos apetezca y encima nos sale más barato.

Y como la boda vamos a hacerla en la playa, a la orilla del mar, todo nos queda a mano.

¡Qué ganas tengo de que llegue el día!

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